Aprender a identificar vicios de dicción para no usarlos al hablar o escribir en inglés

Hemos hablado de los vicios o defectos de dicción en anteriores ocasiones pero llevábamos unas cuantas semanas sin hacerlo, así que para empezar no está de más que recordemos lo que son y lo que es la dicción propiamente dicha. Para ello nada mejor que echarle un vistazo a los artículos que hemos publicado hasta ahora sobre este tema, por eso, os dejamos aquí estos enlaces:

Una vez leídos los anteriores artículos, podemos enumerar algunos de los defectos de dicción que hemos visto hasta ahora, son los siguientes: barbarismo, seseo, dequeísmo y queísmo, vulgarismo, lalación, rotacismo, pleonasmo y, por último, las “muletillas”.

Existen aún más vicios de dicción, así que esta semana os vamos a presentar unos cuantos más para saber identificarlos y tratar de evitarlos tanto cuando hablemos como cuando escribamos en inglés y, por supuesto, también en castellano. Vamos con ellos.

Se habla de “metátesis” cuando se realiza el cambio de posición de una vocal, de una silaba al completo o, en general, de uno o más sonidos dentro de una misma palabra. Lo curioso de este vicio de dicción es que inicialmente podemos no darnos cuenta del error porque al pronunciar o leer la palabra en sí misma no se produce un cambio significativo pero, si nos fijamos bien, podemos descubrir el fallo y subsanarlo.

Ejemplos en castellano de este error tan curioso pero mucho más común de lo que nos imaginamos sería decir o escribir el clásico “cocreta” en vez de “croqueta” o “dentrífico” en vez de “dentífrico”. En inglés hablaríamos del término “metathesis” para hacer referencia a este defecto de dicción, pudiendo hacer referencia a ejemplos como decir o escribir “foilage” en vez de “foliage “o “calvary” en vez de “cavalry”. Mucho cuidado con este defecto de nuestra dicción.

Otro de los vicios de dicción más comunes que nos podemos encontrar es el llamado “solecismo”, es decir, errores dentro de la estructura de una oración ya sea porque el verbo no está correctamente conjugado con el sujeto (solecismo de concordancia) o porque el verbo no lleva la preposición adecuada para hacer uso del objeto que se maneja dentro de dicha oración (solecismo de régimen).

Hay muchos otros tipos de solecismos pero lo mejor para entender este problema de dicción es ver unos cuantos ejemplos de lo que tratamos de explicar. Empezamos viendo varios ejemplos de solecismos en castellano.

El leísmo, es decir, usar ‘le’ o ‘les’ en vez de ‘lo’/‘la’ o ‘los’/’las’ para referirse a personas (ejemplos: “les llamaremos cuando podamos” en vez de lo correcto, que sería “los llamaremos cuando podamos” o “hablaré con ella cuando le vea”, siendo lo correcto “hablaré con ella cuando la vea”).

Uso incorrecto del pronombre relativo “cuyo” o de otros similares (cuya, cuyos y cuyos). Este tipo de pronombres deben ser utilizados siempre expresando posesión, pertenencia a alguien que ha sido nombrado con anterioridad, actuando como adjetivo y precediendo al nombre de la persona u objeto “poseído” con el que dicho pronombre debe concordar tanto en género como en número, cosa que no tiene por qué ocurrir con ese “alguien” que es poseedor de dicho objeto o persona y que antecede al pronombre en sí.

Veamos primero un ejemplo correcto del uso de este tipo de pronombre: el perro cuyos dueños murieron en un accidente necesita un hogar. En este caso concreto el pronombre ‘cuyos’ no lleva “coma” porque tiene un sentido especificativo, es decir, estoy especificando a qué perro me refiero. Si tuviera un carácter explicativo, es decir, explicara algún detalle o añadiera una información extra independiente de lo que viene a continuación, sí tendría que llevar “coma”. Ejemplo: el perro, cuya cola no paraba de moverse de un lado a otro, se alegró mucho de volver a ver a sus dueños.

Y a continuación, detallemos varios ejemplos incorrectos del uso de este tipo de pronombres relativos: “fui a Galicia, en cuyas tierras viví durante algo más de un año” cuando lo correcto sería decir “fui a Galicia, donde viví durante algo más de un año”, o la frase “el estudiante no aprobó el primer examen, cuyo requisito era indispensable para pasar a la siguiente fase de la oposición” cuando lo realmente correcto sería “el estudiante no aprobó el primer examen, requisito indispensable para pasar a la siguiente fase de la oposición”.

Este tipo de pronombres se usan mucho más a la hora de escribir que de hablar y, de hecho, salvo en casos formales, se desaconseja su uso habitual ya que es muy fácil caer en equivocaciones al emplearlos, tal y como hemos visto antes.

Hay muchos otros tipos de solecismos en castellano, y los veremos en próximos artículos, pero pasemos ahora a ver ejemplos de este defecto de dicción al hablar o escribir en inglés. Lo primero es decir que se emplea el término “soleism” para hacer referencia a este defecto en inglés y, al igual que pasa en castellano, incluye muchos tipos distintos de errores de dicción. Enumeraremos sólo unos pocos ejemplos para que no se extienda demasiado este post.

Uso incorrecto de pronombres: por ejemplo, decir “you and I” en vez de “you and me” o usar “whom” como sujeto de una oración cuando lo correcto sería usar “who”. Aquí también se incluiría el hecho de usar un pronombre que hace referencia a un sujeto que ya está especificado, por ejemplo: “the dog, it is barking” cuando lo correcto es decir directamente “the dog is barking”.

Usar un doble negativo. Algunas personas, sobre todo las que no son originariamente angloparlantes, tienden a usar una doble negación cuando quieren hacer referencia a un significado negativo, sin darse cuenta de que haciéndolo así están consiguiendo, de hecho, lo contrario, es decir, una afirmación. Ejemplo: “He can’t hardly eat” cuando, si queremos aplicar el sentido negativo estricto de la frase, ésta sería “He can hardly eat” ya que la palabra “hardly” ya tiene de por si un sentido de negación. Pasa algo similar con palabras como “never” o cualquier otra que tenga un sentido “negativo”.

En próximos artículos veremos más tipos de solecismos en inglés y, en general, nuevos defectos de dicción ya que, como podréis comprobar, es un tema muy interesante y podemos aprender mucho estudiando este tipo de errores habituales pero no tan conocidos como debiera ser.

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